lunes, 19 de octubre de 2015

100 AÑOS NO ES "NADA", ES CAUSALIDAD...

El siglo XX fue muy prolífico en el ámbito de las artes y las ciencias por lo que intuyo que a lo largo de este siglo que estamos transitando se dedicará muchísima “tinta” -como se decía antes- a más de un centenario importante. De todos modos el año 15, la niña bonita, parece haber reunido las dos conmemoraciones más relevantes desde mi humilde punto de vista. Simple, se celebran los 100 años de la primera publicación de La Metamorfosis de Franz Kafka y los 100 años de la publicación de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. De los detalles de estas conmemoraciones ya se ha encargado la prensa y la crítica especializadas.

Franz Kafka
En el caso del escritor checo, me atrevo a decir que culturalmente nos hemos apropiado de Kafka y en particular de lo kafkiano; basta con leer sus dos obras más populares La Metamorfosis y El Proceso como para darnos cuenta que día a día transitamos situaciones kafkianas. 
Albert Einstein 

En el caso del físico alemán, tal vez se trate del científico más conocido o más famoso y cuya sola mención despierta interés y entusiasmo. 



Lo que sorprende o podría considerarse casualidad es que el Grupo Torre, sin habérnoslo propuesto con anterioridad, abrió y va a cerrar este 2015 con obras inspiradas por y dedicadas a ambos personajes. Mientras abríamos el año con el estreno de Prisiones Invisibles en el mes mayo; ya estábamos trabajando con Una Piedra en el Tiempo para estrenar en el mes de agosto.


¿Casualidad o causalidad?

En lo personal, creo que la casualidad se relaciona muy poco con la investigación y el estudio. No es casual que nos hayamos interesado por dos discursos tan diametralmente opuestos como la literatura de Kafka y la ciencia de Einstein; yo diría que se trata de curiosidad. Como ya hemos referido en otras publicaciones de este blog, la lectura de La Metamorfosis, El Proceso, La Condena, El Castillo, y biografías de Franz Kafka sumada a la investigación actoral por medio de intervenciones teatrales entre 2008 y 2013 devino en un texto dramático original que exuda el tan mentado espíritu kafkiano. 

Por otro lado, también nos acercamos al teatro científico años atrás mediante el estudio comparado de los escritos de Galileo Galilei (s. XVII) y la obra de Bertolt Brecht sobre el astrónomo y matemático italiano. Casi fatalmente, esa investigación nos llevó a ponernos a prueba en escena con una obra inspirada en las ideas de Albert Einstein.






Insisto, la casualidad tiene patas cortas; el resto es la maravilla de pensar que cien años atrás estos hombres estaban escribiendo y publicando obras que trascenderían las barreras del tiempo humano; que nos dejarían obras enormes para inspirar artistas y científicos presentes y futuros.

¿Y las causas? Le dejamos al lector la inquietud de pensarlas.