martes, 7 de abril de 2015

PRISIONES INVISIBLES


“– ¿En qué trabaja usted? – preguntaron al señor K.
El señor K. respondió:
– Me está costando una fatiga enorme
preparar mi próximo error.”
Historias de Almanaque
(Bertolt Brecht)


La cita de Brecht tiene un aire de familia con el humor de Franz Kafka. Los relatos del autor checo muestran situaciones que a primera vista nos resultan extraordinarias, mientras que cuando las enfrentamos en nuestro cotidiano las reconocemos inmediatamente no sin algo de estupor. Un evento cotidiano que se nos presenta como extraordinario dificulta reconocer el límite entre la realidad y la ficción de ciertas vivencias. Particularmente, cuando dichas experiencias suceden en el “mundo burocrático”. El Franz Kafka abogado se desempeñó en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo, un funcionario a quien hoy calificaríamos de muy eficiente; con la misma agudeza mental que resolvía cuestiones en su oficina, despertando la admiración de sus superiores, logró una descripción ferozmente acabada del mundo de la burocracia.

Prisiones Invisibles es el resultado de un proceso extenso que comenzó en el año 2008 con la intervención teatral KFK8002 Hay Kukarachas en… el edificio de la Facultad de Lenguas. El trabajo actoral previo se basó en la lectura de El Proceso de Franz Kafka. El título alfanumérico de la intervención contiene las consonantes del apellido del escritor y el año de lanzamiento. La caracterización de los personajes “hombres-cucaracha” apela a la identidad del autor desde su obra más conocida (aún cuando nunca vamos a saber de qué insecto se habla en Metamorfosis).

Nuestras cucarachas aparecieron ininterrumpidamente entre 2008 y 2013 en numerosos eventos y es tal vez por esta continuidad que pudimos explorar estos individuos a fondo. Así fue también como se pensó la propia metamorfosis de estos seres. Metamorfosis de una metamorfosis. De insectos humanoides a animales, y en particular el comportamiento de ciertas aves para llegar finalmente a una idea general de hombres-bicho para lo cual trabajamos brevemente sobre la estética de la fealdad.

Cuando llegó el momento de pensar en el entorno de estas entidades pensamos en aquello que nos angustia de nuestro propio entorno, la basura. Se decidió que la construcción de tal entorno, fuera realizado exclusivamente con basura reciclable. Esta decisión conllevó una campaña de concientización vía redes sociales y la recolección de residuos para conseguir el material necesario. Colocamos contenedores en el edificio de la Facultad de Lenguas y difundimos carteles en las seis lenguas que se estudian en las carreras de grado de la F.L.

El título

Esta obra debe su nombre a la serie de grabados Prisiones Imaginarias del italiano Giovanni Battista Piranesi (siglo XVIII). Sin embargo, al transitar por el texto entendí que la prisión de la que hablo está muy lejos de ser imaginaria. La prisión es intangible, incolora, inodora, inconmensurable, insoportable, inhumana… pero sobre todas las cosas es invisible. “Tantos pequeños teatros como actores”, Foucault describe, refiriéndose al diseño del panóptico; en el presente nos creemos libres mientras que vivimos tanta invisibilidad como encierro. 

El texto

Contrariamente a lo que se podría esperar, Prisiones Invisibles no cita ni parafrasea textos de Franz Kafka. Se trata de una relectura o tal vez de una audaz apropiación de su discurso. La Agente 341 es sin duda un Joseph K. y como él no cuestiona, no se sorprende, no se rebela, al menos no lo suficiente como para que su transcurrir en la historia se muestre como una lucha contra el sistema. La Agente 341 del área de Artes Liberales entra a la prisión (sin saber que es parte de ella) con el fin de encontrar una respuesta a su dificultad para realizar su tarea y tropieza con otros agentes cuyo objetivo es darle a entender la futilidad y consiguiente desaparición de su área. En el mundo de la prisión las Artes Liberales han desaparecido hace muchísimos años porque como cita uno de los personajes: “...ningún objeto puede convertirse en valor si no es útil. Un objeto inútil no crea valor, puesto que se ha gastado inútilmente el trabajo que contiene” (Karl Marx). En nuestro caótico mundo actual nada hay más inútil en el sentido marxiano que las humanidades en general y las artes en particular a menos que laboriosamente se invente algún tipo de función para ellas puesto que, como concluyen Andruetto & Lardone, el sistema no pone al arte entre sus prioridades.
Confieso haber trabajado fatigosamente como el señor Keuner en la preparación de este error cuyo primer borrador fue escrito en los verdes y oscuros pasillos de una dependencia pública en la madrugada de un ya lejano 2011.
Laura Ferraris