martes, 1 de mayo de 2012

LA IMPORTANCIA DE SER FRANCO (información)

La obra se enmarca en la Gran Bretaña del siglo XIX, en la llamada era victoriana, marcada por un férreo sentido de la moral y el apogeo de la revolución industrial que produjo grandes transformaciones económicas, sociales y culturales. Fueron tiempos de prosperidad material de la burguesía y sus valores éticos establecieron el patrón de aceptación social que imponía un modelo patriarcal de una gran rigidez moral, donde debía observarse una conducta recta y honesta, aunque éstas sólo fueran apariencias. La importancia de ser Franco -pieza teatral ambientada en Londres y en Hertfordshire en 1895- plantea una crítica a la sociedad a través de la comedia de enredos, presentando algunas de las convenciones y valores de las clases media y alta de esa época de modo caricaturesco.



Esta clásica obra cuyo nombre original es 
The Importance of Being Earnest 
encontró en la traducción de Patricia Labastié 
un giro original al juego de palabras del título en inglés (earnest y Ernest son homófonos y sus traducciones son sincero, franco, honesto, recto, y Ernesto). 






De este modo, Labastié rebautiza la obra con el título 
La Importancia de Ser Franco 
y logra mantener el juego de palabras en toda su extensión, puesto que la palabra "franco" constituye el verdadero pilar argumental de la obra.




La importancia de ser franco se presenta como una necesidad en nuestros días; podría decirse que no estamos lejos del pedido de Wilde de “ser francos” de una vez por todas. Responder a ese pedido implica dejar de transitar por una superficie plana por debajo de la cual puede esconderse toda clase de atropellos. Ser francos, entonces, lleva a un quiebre y a una tarea de quitar velos que nos ocultan la realidad. Al igual que en el tiempo que le tocó vivir a Oscar Wilde, estamos frente a cambios en la conformación de la familia, en la calidad de vida de algunos actores sociales, en la educación pública, en la explotación de recursos, en la forma de hacer crítica y la difusión masiva de las ideas; como tantos otros que Wilde no dejó librado al azar.


Es por todas estas coincidencias que consideramos que este texto escrito hace poco más de dos siglos, es contemporáneo. A lo largo de la obra, Wilde cumple con la difícil tarea de ir quitando uno a uno los velos que una sociedad fue colocando durante mucho tiempo, para finalmente dejar al descubierto al hombre “franco”.